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Escultismo para muchachos (Incompleto)

 

Prefacio

Alguna vez fui muchacho

La mejor época de mi juventud fue cuando recorrí el mar a lo largo de las costas de Inglaterra como Scout marino en compañía de mis cuatro hermanos. No éramos realmente Scouts marinos, pues los Scouts marinos no habían sido creados todavía. Pero contábamos con un bote de vela de nuestra propiedad en el que vivíamos y hacíamos travesías sin importarnos la estación o la clase de tiempo. A veces gozábamos y a veces teníamos dificultades a causa del mal tiempo; pero aceptábamos por igual lo difícil y lo fácil.

Más tarde, en mis horas libres, durante mis días escolares, practiqué el Escultismo en los bosques cazando conejos y gusándolos; observando los pájaros; siguiendo las huellas de los animales y otras cosas semejantes. Después, cuando ingresé en el ejércitoo, tuve entrenamiento sin fin con la caza mayor, en los bosques de la India y el Africa, y viviendo entre los leñadores del Canadá. Luego practiqué el verdadero Escultismo en las campañas de Africa del Sur.

Me divertí tanto en esta clase de vida que pensé: ¿Por qué los muchachos de mi tierra no la han de gustar también?" Sabía que todo muchacho por cuyas venas corre sangre roja, siente deseos de aventura y de vivir al aire libre y me decidí a escribir este libro para enseñar cómo puede hacerse.

Y vosotros lo habéis tomado con tanto entusiasmo que ahora no solamente existen cientos de miles de Boy Scouts sino más de  tres millones en el mundo entero.

 Por supuesto que un muchacho no debe esperar convertirse en hábil guardabosque en una región apartada, de la noche a la mañana, sin aprender algunas de las artes y prácticas difíciles que acostumbran estos hombres. Si estudiáis este libro, encontraréis en él sugestiones sobre cómo hacer las cosas y de esa manera aprenderéis por vosotros mismos en vez de recurrir a un profesor que os enseñe.

Os daréis cuenta de que el objeto de convertirnos en un Scout eficiente y capaz, no es solamente para gozar y correr aventuras, sino que, como los guardabosques, los exploradores y los guardafronteras a los que tratáis de imitar, os estáis capacitando para ser útiles a vuestro país y poder servir a vuestros semejantes cuando éstos necesiten vuestra ayuda. Tal es la meta de los hombres mejores.

Un verdadero Scout es visto por los demás muchachos y por las personas mayores como un  muchacho en quién se puede confiar que cumplirá su deber sin importarle la dificultad o el peligro; que está siempre contento y alegre, por grande que sea la dificultad con que se enfrente.

He puesto en este libro todo lo que os pueda hacer falta para convertiros en Scouts de esta clase. Leed, pues, el libro, practicad sus enseñanzas y yo espero que gocéis tanto siendo Scouts como yo he gozado.

 

 

Fogata N°1

Arte Scout

Trabajos Scouts

 Yo me imagino que todo muchacho desea ayudar a su país de una u otra manera. Un medio fácil de conseguirlo es hacerse Scout.
Como sabéis, se llama Scout al soldado escogido por su inteligencia y su valor y al que se le encarga, en tiempo de guerra, de preceder al ejército para descubrir al enemigo y proporcionar al mando las informaciones de cuanto ha sabido ver.
Pero, además de Scouts de guerra, hay también Scouts de paz, hombre que en tiempo de paz hacen una labor que exige las mismas condiciones de habilidad. Los tramperos de América del Norte, los colonos de América del Sur, los cazadores de Africa Central, los descubridores, los colonos, los exploradores de las tierras vírgenes, los misioneros de Asia y de todas partes del mundo, los hombres de los bosques australianos, los alguaciles del noroeste de Canadá y del Africa del Sur y tantos otros, son  exploradores pacíficos, hombres en toda la extensión de la palabra, curtidos en las artes del explorador, sabiendo vivir en  el monte, capaces de encontrar siempre su camino y sabiendo descubrir e interpretar los rastros y las huellas. Saben cuidar de su salud sin tener que recurrir al médico, son fuertes  y osados, prontos a hacer frente al peligro y siempre dispuestos a prestarse auxilio mutuamente. Están habituados a tener la vida en sus manos y a darla generosamente si el bien de su país hiciere preciso este sacrificio.
Abandonan las comodidades para entregarse a  su misión y no hacen esto para divertirse sino para cumplir con un deber para su país, sus compatriotas o sus superiores.
Es una vida grandiosa; pero no puede emprenderse de buenas a primeras; es necesario prepararse para ella.
Los que logran éxito son los  que han aprendido las artes del scout cuanto aún eran niños.
El Escultismo es útil en todos los géneros de vida. Un gran físico dice que éste tiene gran valor para el hombre de ciencia. Un notable médico señala la necesidad que tiene un doctor o un  cirujano de notar, como lo hace un Scout, los pequeños detalles y conocer su significado.
Así pues, voy a deciros cómo podéis aprender este arte por vosotros mismos y practicarlo sin abandonar vuestro país.
Es muy fácil aprender, y muy interesante cuando se está iniciado. Lo más sencillo es que ingreséis en una Tropa de Scouts.

Las aventuras de Kim

En una historia de Kipling titulada Kim, puede verse mucho de lo que es un Scout. Kim, cuyo verdadero nombre era Kimbal O'Hara, era hijo de un sargento de un regimiento irlandés en la India. Quedó huérfano siendo aún un niño y bajo el cuidado de su tía.
Sus compañeros de juego eran todos indígenas; sabía la lengua del país mejor que ningún europeo. Trabó gran amistad con un viejo faquir que recorría el país y viajó con él por todo el norte de la India. Cierto día encontró el viejo regimiento de su padre y como entrase a ver el campamento inspiró sospechas de que pudiera ser un ratero y fue detenido. Al se registrado le encontraron su acta de nacimiento y al saber  quien era lo adoptó el regimiento encargándose de su educación; pero a cada permiso Kim se vestía de indio y se iba con los indígenas.
Más tarde hizo conocimiento con un tal Mr. Lurgan, comerciante de joyas y de antigüedades que, por su conocimiento de las gentes del país estaba afiliado al servicio de informaciones.
Viendo Kim tan bien informado de las cosas y las costumbres indias, pensó que haría un buen agente del servicio de informaciones, como si dijéramos un detective para indígenas. Por tanto, dio a Kim clases de observación y le hizo ejercitar su memoria para recordar pequeños detalles, cosas importantes en el adiestramiento de un Scout

Adiestramiento de Kim

Lurgan empezó por enseñar a Kim una bandeja llena de joyas, se las hizo ver durante un minuto, después las cubrió con un pañuelo y le preguntó cuántas y que clase de piedras había visto. Al principio sólo se acordaba de algunas y su descripción era muy imperfecta; pero después de algunos ejercicios consiguió acordarse muy bien de todas, así como de cualquier otra clase de objetos que se le mostraran.
Al fin fue nombrado miembro del Servicio Secreto; se le dio un signo de reconocimiento: un relicario o insignia que debía llevar colgado al cuello  y una frase que dicha de cierta manera, revelaba su condición de agente del Servicio. 

Kim en el Servicio Secreto

Un día encontró Kim un compañero desconocido, en el vagón de un tren. Era un indígena que estaba bastante herido en la cabeza y en los brazos. Este explicó a los demás viajeros que había sufrido un accidente en el coche al dirigirse a la estación: pero Kim, como buen Scout, notó que las heridas no eran equimosis, como debiera suponerse en una caída, sino cortes limpios.  Mientras el otro se vendaba la cabeza, Kim reparó que llevaba una insignia semejante a la suya;  y se arregló  de modo que el hombre pudiera ver la que él llevaba. En seguida el otro deslizó en su conversación algunas palabras secretas y Kim le respondió con otras. El extranjero atrajo entonces a Kim aparte y le explicó que era portador de  un despacho secreto y que habiendo sido descubierto por ciertos enemigos del gobierno, habían intentado matarle; probablemente tendrían conocimiento de su presencia en el tren, y telegrafiarían a sus cómplices de todas las estaciones del trayecto. Se trataba de entregar el despacho a un oficial de policía y evitar caer preso por los enemigos. Kim tuvo la idea de proponerle  un  buen disfraz.
Hay en la India multitud de santos medicantes que recorren el país. Van casi desnudos, cubiertos de ceniza, con marcas pintadas en la cara. El pueblo, que admira su santidad, les socorre con  muchas limosnas en dinero o en víveres. Kim mezcló harina  y ceniza tomada de la pipa de un indígena, desnudó a su amigo y le embadurnó; después con una cajita de pinturas que llevaba consigo le pintó en la frente las marcas apropiadas; le cubrió las heridas con harina y ceniza para que fueran menos visibles. Le despeinó el cabello para darle el aspecto sucio de un mendigo  y le cubrió de polvo. Su propia madre no le hubiera reconocido.
Poco después llegaron  a una gran estación y vieron en el andén al oficial de policía a quién debían entregar el pliego. El falso mendigo lo atropelló y el oficial le reprendió en inglés; aquel le replicó con un montón de injurias en su lengua, pero introduciendo entre ellas las palabras secretas. El oficial, aunque aparentaba no comprender la lengua  indígena lo entendió perfectamente, viendo por las palabras secretas que se trataba de un agente. Fingió, pues, detenerlo y lo condujo al puesto, donde pudo recibir el informe.
Por último, Kim hizo amistad con otro miembro del servicio, un indígena de bastante cultura, un Badú, como se les llama en la India, y le fue de gran  utilidad, pues le ayudó a detener a dos oficiales que hacían espionaje.
Estas y otras aventuras de Kim, vale la pena leerlas,  ya que demuestran los servicios que puede rendir a su país un Scout cuanto está bien adiestrado y es suficientemente inteligente.

Los muchachos de Mafeking

Pude apreciar la utilidad de los muchachos haciendo función de Scouts, con motivo de la defensa de Mafeking, en 1899 y en 1900.
Mafeking era una pequeña ciudad, como otra cualquiera, en las grandes llanuras del Sur de Africa.
Nadie había  pensado nunca que pudiera ser atacada por un enemigo; pero esto os demuestra cómo conviene estar prevenidos para todo cuanto es posible y, no solamente para lo que es probable. Pues bien, cuando nos vimos atacados en Mafeking, distribuimos la guarnición en los puntos que precisaba proteger; setecientos hombres, agentes de policía y voluntarios. Después armamos a los hombres de la ciudad, unos trescientos aproximadamente. Algunos de éstos eran viejos colonos a la altura de la situación; otros, en gran número, dependientes de comercio, oficinistas, etc., no habían tomado nunca un fusil en  sus manos. En total disponíamos de mil hombres para defender una plaza que tenía ocho kilómetros de perímetro y encerraba seiscientas mujeres  y niños blancos y unos siete mil indígenas.
La importancia de un hombre en tales circunstancias era inmensa y cuando disminuyó nuestro número con los muertos y heridos, el trabajo de los combatientes y de los que tenían que montar las guardias creció en proporción.

El cuerpo de cadetes de Mafeking

Fue entonces cuando Lord Edward Cecil, el oficial de Estado Mayor, reunió a los muchachos de la  plaza y los organizó en un cuerpo de cadetes, dándoles un uniforme y enseñándoles el ejercicio. Era una alegre banda y muy útil. Hasta entonces habían sido precisos  muchos hombres para  hacer el oficio de ordenanzas. Todas estas faenas quedaron confiadas a los cadetes y así se dispuso de otros tantos hombres para reforzar la línea de fuego.
Los cadetes, bajo la dirección de su sargento mayor, un joven Goodyear, hicieron una labor excelente y ganaron bien las medallas que se les concedieron al fin de la guerra. Muchos tenían bicicletas; así, pudieron establecer  un correo  que llevaba las cartas de los habitantes de la ciudad a sus familiares destacados en los límites exteriores, sin exponer estos mismos al fuego. Este correo tenía sus sellos especiales, representando un cadete en bicicleta.
Un día decía yo a uno de estos muchachos que acababa de atravesar un fuego nutridísimo:
"Te matarán uno de éstos días, por pedalear así entre los obuses".
"Voy tan de prisa", me respondió, "que no pueden alcanzarme".
No tenían miedo aquellos pícaros; siempre estaban dispuestos a llevar órdenes, aun cuando cada vez que lo hacían arriesgaban la vida.

¿Lo haríais vosotros?

¿Haríais vosotros otro tanto? Si un enemigo tirase de un extremo al otro de la calle  y yo os mandara llevar  un mensaje a la casa de enfrente ¿Iríais? Estoy seguro que sí; pero no os agradaría mucho, probablemente.
Hay, pues, que prepararse de antemano. Es como meter la cabeza en agua helada; si os bañáis todos los días lo hacéis sin pensar, habéis adquirido la costumbre. Pero decidle que lo haga a quien no esté habituado y vacilará. De igual modo un muchacho que tenga la costumbre de obedecer en seguida, cueste lo que cueste, cuando le pidáis cualquier cosa en servicio activo, por grande que sea el  peligro, irá. Otro que no sepa obedecer, temblará, y hasta se dejará tratar de cobarde  por sus amigos.
No es preciso esperar  una guerra para ser un Scout útil. Hay infinidad de cosas que hacer en tiempo de paz, doquiera que vayáis

 

 

Fogata N° 2

Lo que hacen los Scouts

 Las materias que siguen son las que vosotros deberéis conocer para ser buenos Scouts.

Vida al aire libre

Acampar es lo más regocijado en la vida de un Scout. Viviendo al aire libre en medio de la naturaleza que Dios nos ha dado, en los cerros y entre los árboles, los pájaros, las bestias, el mar y los ríos -es decir, viviendo en contacto con la naturaleza, en una tienda de campaña por casa, guisando nuestros propios alimentos y explorando-, lo que trae aparejadas salud y felicidad, cosas que no se pueden obtener entre muros de tabique y el humo de las ciudades.
Excursionar internándose  cada vez más en el campo, explorando cada día nuevos lugares, constituye una aventura gloriosa. Además, con ello se adquiere tal fuerza y tal resistencia, que pronto ya no importan el aire ni la lluvia, ni el frío ni el calor. Todo es recibido como viene, con tal sensación de confianza que permite enfrentarse sonriente a toda dificultad, porque uno sabe que al fin ha de triunfar.
Por supuesto para poder gozar de un campamento y de una excursión, hay que saber por uno mismo cómo levantar una tienda o una cabaña: como encender una fogata; cómo cocinar los propios alimentos; cómo amarrar troncos de manera de construir un puente o una balsa; cómo encontrar el camino durante la noche, lo mismo que durante el día, en un paraje desconocido; y otra multitud de cosas.
Muy pocas personas aprenden estas viviendo en lugares civilizados donde cuentan con una casa confortable y una cama muelle en que dormir; donde sus alimentos les son preparados y cuando quieren encontrar su camino les basta recurrir a un policía.
Pues bien, cuando estas personas tratan de hacer Escultismo o de explorar, se encuentran incapacitadas.
Aún vuestro héroe en los deportes, si lo colocáis en la selva al lado de una persona adiestrada en campismo y que sepa cuidar de sí misma, sus marcas como bateador no le servirán allí de nada; no será sino un Pie Tierno.

Conocimiento de la naturaleza

La manera de conocer a lo animales es siguiendo sus huellas, arrastrándose hasta ellos para observarlos en su estado natural y estudiar sus hábitos.
El deporte de cazar a los animales consiste en la ciencia de acecharlos, no de matarlos. Ningún Scout, voluntariamente, mata un animal sólo por el gusto de matarlo; si lo hace es para proporcionarse alimento, o porque aquél sea dañino. Si se observa con constancia a los animales al aire libre, se llega uno a encariñar tanto con ellos que es imposible matarlos.
Este conocimiento incluye, además de poder ver las huellas y otras pequeñas señales, la facultad de leer su significado, como por ejemplo el paso al que camina un animal, si éste va asustado o despreocupado, y así sucesivamente. Capacita al cazador para encontrar su camino en la selva o en el desierto. Le enseña cuáles son las frutas silvestres de que puede valerse y las raíces que le pueden servir de alimento; cuál es el alimento favorito de los animales y que, por tanto, pueda atraerlos.
De la misma manera, en los lugares habitados capacita para leer las huellas de los hombres, caballos, bicicletas, automóviles y deducir de ellas lo que está aconteciendo. Se aprende a sacar consecuencias de pequeños detalles tales como el vuelo inesperado de un pájaro, lo que significa que alguien se acerca, aun cuando uno no pueda verlo.
Fijándose en el  comportamiento y los vestidos de la gente y juntando esto con aquello, algunas veces puede uno darse cuenta de que traman algo que no es bueno. O puede deducirse que se encuentran afligidos y necesitan ayuda o simpatía pudiendo vosotros ejercitar el deber primordial de un Scout, ayudar de la mejor manera a alguien que se encuentra en apuro.
Recordad que es una pena para un Scout, cuando se encuentra entre otras personas, el que ellas vean antes que él cualquier cosa, grande o pequeña, cercana o lejana, alta o baja.

Caballerosidad 

En la antigüedad, los caballeros eran verdaderos Scouts y su código muy semejante a la Ley Scout que tenemos actualmente.
Los caballeros consideraban su honor como el más sagrado de sus tesoros.
Jamás hacían nada que fuera deshonroso, como decir una mentira o robar. Preferían antes morir. Siempre estaban listos para defender a su rey, su religión, su honor.
Todo caballero tenía un pequeño séquito compuesto de un escudero y varios hombres de armas, exactamente como nuestro Guía tiene su Subguía (o ayudante) y cuatro o cinco Scouts.

El Código de los caballeros

El séquito de los caballeros profesaba este código contra viento y marea, y todos tenían el mismo pensamiento que su Jefe, a saber:
Su honor les era sagrado.
Eran leales para con Dios, su Rey, su Patria.
Eran particularmente corteses y finos con las mujeres, los niños y los débiles.
Eran serviciales con todo el mundo.
Repartían dinero y alimentos cuando era necesario y para ello ahorraban su dinero.
Se adiestraban en el uso de las armas para poder proteger su religión y su patria en contra de sus enemigos.
Se conservaban fuertes, sanos y activos para poder llevar a cabo y bien todo esto.
Vosotros, Scouts, no podréis hacer nada mejor que seguir el ejemplo de los caballeros.
Un punto de gran importancia acerca de ellos era que cada día prestaban un servicio a alguien, lo que actualmente es una de nuestras reglas.
Cuando vosotros os levantáis por la mañana, recordad que tenéis que hacer una buena acción durante el día. Haced un nudo en vuestra pañoleta o corbata para que os recuerde.
Si encontráis alguna vez que os habéis olvidado de hacer vuestra buena acción cotidiana, haced dos el día siguiente. Recordad que por vuestra Promesa Scout estáis comprometidos  por vuestro honor a hacerlo. Pero no penséis que los Scouts solamente deben hacer una buena acción diaria, su obligación es hacer una; pero si pueden hacer cincuenta, tanto mejor. La Buena Acción puede ser muy pequeña, tan sólo poner una moneda en una alcancía para los pobres, ayudar a una anciana a cruzar la calle, dejar el asiento para que lo ocupe otra persona, dar agua a un caballo sediento o retirar del pavimento una cáscara de plátano. Un debe ejecutarse todos los días y sólo vale cuando no se acepta por ella retribución alguna.

Salvamento de vidas

El hombre que salva la vida a un semejante, como cualquiera puede hacerlo en un accidente inesperado de lo que ocurren en las grandes ciudades, las minas, las fábricas y, en general, la vida diaria, no es menos héroe que el soldado que en lo más rudo del combate corre a rescatar al compañero caído.
Miles de Scouts han ganado medallas por salvar vidas y yo espero que muchos más seguirán ganándolas.
Con seguridad muchos de vosotros en alguna ocasión podéis tener la oportunidad de salvar una vida; pero debéis ESTAR PREPARADOS para ello. Debéis saber lo que hay que hacer al ocurrir el accidente, y ejecutarlo ahí mismo.
No basta leer acerca de ello en un libro y creer que ya se sabe. Hay que practicarlo con frecuencia, repitiendo lo que haya que hacer, tal como taparos la boca y la nariz con un pañuelo mojado que os permita respirar en medio del humo; cómo rasgar una sábana en tiras para formar una cuerda que permita escapar de un incendio; cómo abrir un respiradero para dar ventilación a un drenaje lleno de gas; cómo salvar y revivir a una persona aparentemente ahogada, y así sucesivamente.
Cuando hayáis aprendido todas estas cosas, tendréis  confianza en vosotros mismos y al producirse un accidente, mientras todos están en estado de excitación, sin saber que hacer, vosotros podéis intervenir calmadamente y hacer lo que convenga.

Resistencia

Para poder desempeñar todos los deberes y trabajos de un Scout hay que ser fuerte, sano  y activo. Cualquiera puede ser esto con un poco de cuidado.
Se requiere bastante ejercicio, tomar parte en juegos, carreras, caminatas a pie y en bicicleta, y otras cosas por el estilo.
Un Scout deberá dormir lo más que pueda al aire libre. Un muchacho acostumbrado a dormir con las ventanas cerradas contraerá catarro cuando por primera vez trate de hacerlo al aire libre. Lo que hay que hacer, pues, es dormir siempre con las ventanas abiertas, tanto en verano como en invierno. Entonces no hay peligro de constiparse. Personalmente, yo no puedo dormir con las ventanas cerradas o con las persianas puestas, y cuando vivo en el campo duermo fuera de la casa.
Un poco de ejercicio por la mañana y por la noche ayuda mucho a conservarse apto no tanto para mostrar los músculos desarrollados como para hacer que los órganos internos trabajen y que la sangre circule convenientemente por todo el cuerpo.
Todo verdadero Scout toma un baño diario. Y si no puede bañarse, por lo menos se dará una frotación con una toalla mojada.
Los Scouts respiran por la nariz y no por la boca. En esta forma se evita la sed y el no quedarse sin respiración fácilmente, así como el no aspirar toda clase de gérmenes que hay en el aire y roncar por la noche.
El ejercicio de aspirar profundamente es de gran utilidad para el desarrollo de los pulmones y para llevar aire fresco (oxígeno) a la sangre, siempre y cuando este ejercicio se efectúe al aire libre y no se haga en demasía. Para respirar profundamente, hay que hacerlo con lentitud y por la nariz, no por la boca, hasta que el tórax se dilate lo más posible. En seguida, lentamente y en forma uniforme se respira sin esfuerzo; pero la mejor respiración profunda se obtiene de manera natural, corriendo.

Patriotismo

Mi país y el vuestro no salieron de la nada. Lo edificaron con rudo trabajo y esfuerzo hombres y mujeres y algunas veces con el sacrificio de sus vidas, es decir, con patriotismo en el corazón.
En todo lo que hagáis, pensad antes que nada en vuestra Patria. No gastéis todo vuestro tiempo y dinero sólo en divertiros; pensad primero en cómo los podéis utilizar para el bien común. Cuando hayáis hecho esto, podéis con derecho y honestamente divertiros a vuestro modo.
Pudiera ser que no os déis cuenta de cómo un muchacho pequeño puede ser útil  su país; pero convirtiéndose en Scout y cumpliendo con la Ley Scout cualquiera puede serle útil.
"Mi patria antes que yo", éste debe ser vuestro propósito; tal vez si os examináis con sinceridad encontraréis que actualmente estáis  haciendo exactamente lo opuesto. Pero espero que si así fuere os corregiréis inmediatamente y así perseveraréis en adelante. No os contentéis como los romanos y, en la actualidad, algunos otros pueblos, con pagar a otros para que juerguen por vosotros y peleen vuestras batallas. Haced algo vosotros mismos para conservar ondeando vuestra bandera.
Si tomáis el Escultismo con este espíritu estaréis haciendo algo que valga la pena.
No lo toméis sólo porque es divertido, sino porque haciéndolo es preparáis a ser buenos ciudadanos no solamente en beneficio de vuestro país, sino del mundo entero.
Entonces habréis adquirido el verdadero espíritu de patriotismo que debe tener todo aquel que vale algo.

El crimen de Elsdon

(La siguiente historia que  en conjunto es verdadera, ilustra de manera general los deberes de un Scout)
Un asesinato brutal tuvo lugar hace muchos años en el norte de Inglaterra. El asesino fue capturado, convicto y ahorcado, debido principalmente al arte Scout de un pastorcillo.

Conocimiento de la Naturaleza

El muchacho, Roberto Hindmarsh, había estado cuidando sus borregos y regresaba a su casa por una vereda de la montaña, lejos del camino, cuando acertó a cruzarse con un vagabundo que, sentado en el suelo, con las piernas estiradas, se dedicaba a comer.

Observación

El muchacho al pasar se fijó en la apariencia del vagabundo  y, especialmente, en unos clavos que en forma peculiar tenía en las suelas de sus botas.

Discreción

No se detuvo a  mirar, solamente de pasada y de un vistazo observó los detalles y continuó sin atraer sobre sí la atención de aquel hombre, quien lo consideró un muchacho cualquiera.

Deducción

Cuando el muchacho estuvo cerca de su hogar, a unas cinco o seis millas de distancia, tropezó con una  multitud que rodeaba una cabaña. La viejecita Margarita Crozier, que allí habitaba, había sido encontrada asesinada. Se hacían toda clase de conjeturas sobre quién habría cometido aquel crimen y las sospechas recaían sobre una pequeña partida de tres o cuatro vagabundos que merodeaban por aquellos contornos robando y amenazando de muerte a quien se atreviera a denunciarlos.
El muchacho oyó todo aquello y se fijó en unas huellas peculiares de pisadas que había en el jardín alrededor de la cabaña. La huellas de los clavos eran iguales a las que él había observado en las botas del vagabundo con quién se había cruzado y, de manera natural, dedujo que aquel hombre tenía que ver con este asesinato.

Caballerosidad

El hecho de que la víctima fuera una mujer indefensa hizo que se despertaran los sentimientos de caballerosidad del muchacho en contra del asesino, quienquiera que éste fuera.

Decisión y autodisciplina

Así pues, aun cuando sabía que los amigos del asesino podrían matarlo por denunciarlo, hizo a un lado sus temores y fue en seguida ante las autoridades a relatarles lo de las huellas del jardín, informándoles donde podrían encontrar al hombre que las había dejado, siempre que se apresuraran a hacerlo.

Salud y fuerza

El hombre a quien había visto comiendo se encontraba ya bastante retirado de la escena del crimen y había pasado desapercibido excepto para aquel muchacho, por lo que se consideraba a salvo, sin pensar jamás que el chico fuera capaz de caminar  hasta el lugar del asesinato y regresar, como lo hizo, acompañado de la policía. Por eso no tomó ninguna precaución.
Pero el muchacho era fuerte, uno de esos muchachos sanos de las montañas, y así pudo hacer el viaje con rapidez y bien, de tal manera que encontraron al hombre y lo capturaron sin dificultad.
Era éste Guillermo Winter, un gitano.
Se le juzgó y habiéndolo encontrado culpable fue ahorcado en Newcastle. Su cuerpo fue traído después y colgado de un poste, cerca de la escena del asesinato, tal como era costumbre en aquellos días.
Dos de los gitanos, sus cómplices, fueron capturados con parte de lo robado y también fueron ajusticiados en Newcastle.

Bondad

Pero cuando el muchacho vio colgado del poste el cuerpo del asesino, se sintió lleno de tristeza por haber causado la muerte de un semejante.

Salvamento de vidas

Sin embargo, el magistrado lo mandó llamar y lo felicitó por la buena obra que había hecho en favor de sus conciudadanos, salvando algunas otras vidas al suprimir del mundo a tan peligroso criminal.

Deber

Le dijo: "Habéis cumplido con vuestro deber, aun cuando personalmente os puso en peligro y os causó mucha pena. Sin embargo, eso no debe preocuparos. Era vuestro deber ayudar a la policía a hacer justicia, y el deber debe cumplirse antes que todo y sin tomar en consideración las consecuencias, aun cuando signifique la pérdida de la propia vida.

Ejemplo 

De esta manera aquel muchacho cumplió con todas y cada una de las partes del deber de un muchacho Scout.
Ejercitó: Conocimiento de la Naturaleza, observación sin ser visto; deducción; caballerosidad, sentido del deber; resistencia y bondad.
No pensó que aquel acto que había ejecutado, enteramente por propia voluntad, sería relatado años más tarde como ejemplo del cumplimiento del deber.
De la misma  manera, vosotros deberéis recordar que vuestros actos pueden ser observados por otras personas  y tomados también como ejemplo.
Cumplid, pues, con vuestro deber, pronto y en toda ocasión.

 

 

Fogata N° 3

Convirtiéndose en Scout 

Para ser un Scout tendréis que inscribiros en una Patrulla o en una Tropa de vuestra vecindad con el permiso escrito de vuestros padres.
Pero antes de convertiros en  Scout debéis pasar las pruebas de Pie Tierno. Son estas unas pruebas sencillas para demostrar que valéis la pena y que estáis decididos a continuar. No se trata de nada difícil y podréis encontrar todo lo que deseéis saber acerca de ellas en estas páginas.
Cuando vuestro Jefe de Tropa esté satisfecho de que podéis  hacer todas estas cosas con propiedad se os investirá como Scout y tendréis derecho a usar la insignia de Pie Tierno.

La Ley Scout

La Ley Scout contiene los preceptos que deben cumplir los Scouts de todo el mundo y que tendréis que observar al inscribiros como Scout. La Ley Scout va al  principio de este libro. Estudiadla cuidadosamente, de manera que entendáis el significado de cada uno de sus puntos.

Promesa Scout

En vuestra investidura como Scout, haréis vuestra Promesa delante del resto de la Tropa.
Esta Promesa es muy difícil de cumplir, pues es muy seria y ningún Scout lo es, si no hace cuanto puede por cumplir con ella.
Ya véis, el Escultismo no es sólo diversión: requiere también bastante de vosotros; pero yo sé que se puede confiar en que haréis cuanto podáis por cumplir vuestra Promesa.

Divisa

La Divisa Scout es:
"Siempre Listo"
Lo que significa que vosotros estaréis siempre preparados, tanto mental como corporalmente, para CUMPLIR VUESTRO DEBER.
Siempre listos mentalmente, por medio de la disciplina, siendo obedientes a las órdenes que se os den y habiendo recapacitado de antemano sobre cualquier accidente oo situación que pueda ocurrir, de tal manera que podáis hacer lo adecuado en el momento preciso y tengáis la voluntad de ejecutarlo.
Siempre listos físicamente, haciéndoos fuertes, activos y capaces para ejecutar la acción adecuada en el momento oportuno.

Insignia Scout

La Insignia Scout es una flor de lis que se usa en los mapas y en las brújulas para señalar el norte. Se ha escogido como insignia de los Scouts porque señala la dirección hacia lo alto, marca el camino que hay que seguir para cumplir con el deber y ser útil a los semejantes. Las tres hojas recuerdan las tres partes de la Promesa Scout.
La Flor de Lis ha llegado a ser la insignia de los Scouts en casi todos los países del mundo. Para distinguir una nacionalidad de otra, ha sido superpuesto a la flor de lis, el emblema de la nación. Esto se nota por ejemplo en las insignias de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Estados Unidos, Guatemala, Nicaragua, Perú y otras más.
Debajo de la Flor de Lis va una voluta con la inscripción de nuestra divisa, y sus puntas están vueltas hacia arriba, como los labios del Scout que sonríe cuando, diligente, cumple con su deber. Unido a la voluta hay un cordón con un nudo en la punta para recordaros la Buena Acción que debéis ejecutar diariamente en beneficio de alguien.

Seña y saludo Scout

La Seña Scout se hace levantando la mano derecha a la altura del hombro, con la palma vuelta hacia la frente, el pulgar sobre el meñique y los otros tres dedos señalando hacia arriba para recordar las tres partes de la Promesa Scout. La seña Scout se hace al otorgar la Promesa Scout, o como saludo. Cuando la mano, en esta forma, se levanta hasta la frente, entonces constituye el Saludo Scout.

Cuándo hay que saludar

Todos los que usan la insignia Scout se saludan entre sí la primera vez que se encuentran durante el día. El primero en ver al otro es el primero en saludar sin distinción de rango.
El Scout saluda en señal de respeto al izarse la bandera, cuando se toca el  himno nacional, al pasar la bandera, a las banderas scouts llevadas en desfile y al paso de un entierro. En todas estas ocasiones, ya sea para saludar o permanecer firme. Si el Scout no está bajo las órdenes de nadie, saludará por propia iniciativa. En todo caso, los jefes, cuando estén cubiertos, siempre deberán saludar.
El saludo con  la mano se usa solamente cuando el Scout no lleva bordón, se hace llevando con elegancia la mano izquierda enfrente del cuerpo, en posición horizontal, con los dedos en forma que antes se ha descrito y, de tal manera, que la punta de los tres de en medio apenas toque el bordón.
Cuando está de uniforme, el Scout saluda, vaya cubierto o no, excepto en los servicios religiosos, en los cuales deberá permanecer firme.

El significado del saludo

Una persona me dijo una vez que "él era como el mejor y que, por lo tanto, jamás levantaba un dedo para saludar a sus llamados superiores, que no era esclavo para inclinarse ante ellos"; y otras cosas por el estilo.
Tal cosa es absurda, a pesar de ser común entre personas que no han sido educadas como Scouts.
No me puse a argumentar con él, pero pude haberle dicho que su idea sobre el saludo era totalmente errónea.
El saludo se hace entre personas de categoría. Es un privilegio poder saludar a una persona. En la antigüedad, los hombres libres podían usar armas y cuando se encontraban, levantaban la mano derecha en señal de  que no tenían armas y que se encontraban como amigos.  Igual hacían los hombres armados al cruzarse con una persona indefensa o una dama. Los esclavos o siervos no podían usar armas y por lo tanto, pasaban entre los hombres libres sin necesidad de hacer ninguna seña.
En la actualidad, las personas no llevan armas, pero aquellos que tendrían derecho a portarlas, como los caballeros, escuderos, militares, los que viven de sus rentas, trabajan  para mantenerse, etc., continúan saludándose levantando la mano derecha hasta el sombrero y aun quitándose éste. Los vagos no tienen derecho a saludar y deberán pasar sin ser notados, como sucede en general, y sin fijarse en los hombres libres y trabajadores.
Saludar significa sencillamente demostrar que uno es persona educada y piensa bien de los demás. No hay nada degradante en ello.
Si un extraño le hace a uno la Seña Scout, se deberá en seguida corresponder y darle la mano izquierda con el saludo Scout. Si en seguida muestra su insignia, o en alguna forma demuestra ser Scout, se le deberá tratar como un hermano Scout y prestarle ayuda.

Investidura de un Scout

He aquí una sugestión para el ceremonial de la investidura de un aspirante a Scout:
La Tropa se forma en herradura con el Jefe y su Ayudante en la abertura.
El aspirante con su Guía se colocan en el centro de la herradura, enfrente del Jefe. El Ayudante sostiene el bordón  y el sombrero del Aspirante. El Jefe da la orden de avanzar y, entonces, el Guía conduce al Aspirante  hasta donde está el Jefe, quien pregunta al recluta; "¿Sabe usted lo que significa su Honor?"
El Aspirante responde: "Significa que se puede confiar y que soy veraz y honrado" (o alguna frase por el estilo).
"¿Conoce la Ley Scout?"
"Sí"
"¿Puedo confiar en vuestro Honor, que haréis cuanto podáis por cumplir vuestra Promesa Scout?"
El Aspirante hace la seña Scout y con él toda la Tropa, mientras recita la Promesa Scout.
El Jefe dice: "Confío en vuestro Honor, que cumpliréis la Promesa. Desde ahora pertenecéis a la gran Hermandad mundial de los Scouts".
El Ayudante le coloca el sombrero y le entrega el bordón.
El Jefe le tiende la mano izquierda.
El Jefe da la orden: "A vuestra Patrulla, de frente a la Tropa y saludad".
La Tropa le contesta el saludo.
El Jefe da la orden : "A vuestra Patrulla, de frente, marche".
El nuevo Scout y su Guía se incorporarán a su Patrulla.

Adelante en el Escultismo

Una vez  investido, el Scout debe ascender un grado más, el de la segunda clase. Para ello hay que aprender muchas cosas útiles. La insignia de la segunda clase es la voluta de la divisa.
Ningún Scout deseará permanecer de segunda clase por largo tiempo y pronto se convertirá en Scout de primera clase. Esto significa ardua labor en señalamiento, lectura de mapas, excursiones, primeros auxilios y muchas otras cosas. La insignia de primera clase es la flor con la voluta debajo.
También podréis ganar insignias de especialidades por vuestras aficiones.
Los requisitos para las insignias de especialidades se encuentran en manuales o en los folletos del Principios, Organización, Reglamento y Especialidades Scouts.

Uniforme Scout

El uniforme Scout se parece mucho al que usaban los hombre a mis órdenes en los alguaciles del Africa del Sur. Aquéllos pensaron que era cómodo, útil y protegía contra el tiempo. Por eso lo he escogido como uniforme de los Scouts.
Con pequeñas alteraciones, el uniforme original Scout ha sido adoptado por todos los Scouts del mundo. Por supuesto que en los climas extremos ha habido necesidad de modificarlo de acuerdo con las estaciones, pero en conjunto las diferentes naciones de los climas templados se visten igual.
Comenzando por la cabeza, está formado: por sombrero color caquí de alas anchas, que constituye una magnífica protección contra el sol y la lluvia. Se le conserva en su lugar con la ayuda de una agujeta de zapatos anudada en la frente sobre el ala y que pasa por la nuca. Esta agujeta es muy útil de diferentes maneras cuando uno está de campamento. El sombrero lleva cuatro marcaciones hacia adentro, que guardan simetría.
En seguida viene la pañoleta doblada en triángulo, con la punta sobre la espalda. Cada tropa tiene un color diferente de pañoleta y, como el honor de la Tropa está ligado a la pañoleta, deberá conservársela limpia y arreglada. Se le conserva unida a la garganta por medio de un anillo hecho de cuerda, metal, hueso o algo por el estilo. La pañoleta protege el cuello de lo rayos del sol y puede ser utilizada de muy diversas maneras, como vendaje o como cuerda de salvamento.
La camisa Scout (o sweater) es amplia y no hay más agradable que ella con las mangas arrolladas. Todos los Scouts se enrrollan las mangas para obtener mayor libertad de acción; pero, también como señal de que están prestos a cumplir con su divisa. Solamente se las desenrollan cuando hace mucho frío o cuando el sol les puede quemar los brazos. En tiempo frío, la camisa puede usarse con otras prendas más calientes, las cuales se llevarán, bien por encima o, mejor debajo de ella.
Los pantalones cortos son esenciales cuando se ejecuta un trabajo rudo, o se escala, se excursiona, o se acampa. Cuestan menos y son más higiénicos que los pantalones de montar, o los ordinarios. Dejan las  piernas en mayor libertad y proporcionan ventilación. Otra ventaja es, que cuando el piso está húmedo, se puede andar sin medias y ninguna de las prendas de vestir se humedece.
Las medias se sostienen por medio de ligas con puntas verdes que asoman por debajo de la vuelta de aquellas.
Personalmente, considero los zapatos más apropiados que las botas, pues proporcionan mayor ventilación a los pies y por tanto disminuyen el peligro de los enfriamientos y las grietas originadas por la humedad de las medias, o el reblandecimiento de los pies, como consecuencia de las botas ajustadas.

Uso del uniforme

El equipo Scout, por su uniformidad, constituye actualmente un lazo más en la hermandad entre los muchachos de todo el mundo.
La corrección en el porte y la elegancia individual del Scout, honran nuestro Movimiento.  Demuestran el orgullo que siente el Scout por serlo él y por su Tropa.
Un Scout desidioso, desaliñado en  el vestido, puede, por el contrario, traer descrédito al Movimiento ante los ojos del público. Si me mostráis a un individuo así, os diré que no ha asimilado el verdadero espíritu del Escultismo y que no se siente orgulloso de ser miembro de esta Gran Hermandad.

Bordón Scout

El bordón Scout es un aditamento útil del equipo Scout; personalmente, lo he encontrado de valor inestimable al atravesar las montañas, caminar por terrenos desconocidos y especialmente en trabajos nocturnos en el bosque, o entre la maleza. Por otra parte, si se graban en él signos que representen otros tantos eventos, el bordón, gradualmente, se convierte en un registro y un tesoro para el Scout.
El bordón Scout es un palo fuerte, de más o menos la altura de vuestra nariz, graduado en centímetros y decímetros para poder medir.
El bordón es útil para multitud de cosas tales como construir una camilla, conservar a raya una multitud, saltar una zanja, medir la profundidad de  un río y conservarse en contacto con el resto de la Patrulla, en la oscuridad. Si sostenéis el bordón con ambas manos horizontalmente, podrá servir de escalón a otro Scout que desee escalar un muro alto y quien a su vez os podrá tender la mano desde arriba.
Varios bordones podrán servir para construir un puente ligero, una cabaña o un  mástil.
Existen muchos otros usos para el bordón. De hecho, pronto aprenderéis a echar de menos vuestro bordón.
Si tenéis oportunidad, labraos vuestro propio bordón; pero recordad que para ello antes necesitáis obtener permiso.

 


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